Y ahora, lo único que sé y lo único que tengo seguro en mi vida, es que no estoy preparada para nada. Mi vida se basa en una constante adaptación de mí misma en situaciones con mayor o menor grado de dolor psicológico.
No siento estar preparada para nada. No estoy preparada para el amor ni para la muerte. Ni para la inseguridad ensordecedora de la felicidad o para el más apresurado adiós. No estoy preparada para empezar ni para terminar nada. No estoy preparada para la muerte y mucho menos estoy preparada para la vida.
Y me da miedo vivir porque me estoy dando cuenta de que la vida es una constante adaptación. Y puedo adaptarme, estoy diseñada para eso. Y quizás es más positivo de lo que creo, pero a veces me siento una máquina que no es capaz de sentir lo que los demás, que debería sentir mejor. Más dolor, más felicidad. No más cantidad sino más constante. Yo aguanto hasta que llega un momento de felicidad o un momento de ira. Exploto por dentro y me invade una tristeza infinita o me sacio de ilusiones por un amor. Llevo mis sentimientos a extremos durante un corto período. Cortísimo. Y me pregunto como será vivir una etapa en la que todo vaya bien. El otro caso, ya lo he vivido. No hace falta tener superpoderes o ser una maga para desear ser una chica normal. Que tenga unos padres unidos y prósperos que les facilite su vida, y no al revés. Yo me imagino eso como vida normal. Y en verdad, no lo deseo.
Pulgas
2904
viernes, 11 de abril de 2014
viernes, 28 de febrero de 2014
Cambios
En la realidad de mi mente he decretado dos espacios en mi vida. He tenido que hacerlo porque las ideas se entrelazan y confundo realidades y al final, siempre salgo escaldada. Si bien es cierto que dividiendo mi mundo en dos realidades mi vida no está siendo mejor, por lo menos veo las cosas un poco más nítidas.
He dividido los recuerdos en dos espacios de mi mente que son intrelazables. Unos son los recuerdos del pasado, y el otro son los recuerdos del presente. Es decir, las realidades que ya han terminado y las realidades que estoy viviendo. Las personas que se han ido están en la realidad finalizada, y las personas con las que convivo, al menos en mi mente, están en mi realidad presente. Las personas que están en mi realidad presente no tengo por que verlas todos los días, no tengo por que hablar con ellos frecuentemente, ni si quiera tengo que pensar en ellos, pero están en mi realidad presente porque nuestra relación no ha acabado.
Las personas que pertenecen al pasado, están en el pasado. No las olvido pero no acostumbro a recordarlas porque por lo general, duelen. Son personas o momentos que: o no volverán o yo no volveré a sentirme igual que cuando esos momentos o personas pertenecían a mi realidad presente. No digo que el pasado no vuelva, de hecho creo que siempre vuelve, digo que yo no seré la misma cuando vuelva. Porque con cada realidad presente que tengo que convertir en realidad pasada (proceso agridulce) cambio yo.
De alguna forma cambio. Porque la vida es cambio y yo cambio con ella.
He dividido los recuerdos en dos espacios de mi mente que son intrelazables. Unos son los recuerdos del pasado, y el otro son los recuerdos del presente. Es decir, las realidades que ya han terminado y las realidades que estoy viviendo. Las personas que se han ido están en la realidad finalizada, y las personas con las que convivo, al menos en mi mente, están en mi realidad presente. Las personas que están en mi realidad presente no tengo por que verlas todos los días, no tengo por que hablar con ellos frecuentemente, ni si quiera tengo que pensar en ellos, pero están en mi realidad presente porque nuestra relación no ha acabado.
Las personas que pertenecen al pasado, están en el pasado. No las olvido pero no acostumbro a recordarlas porque por lo general, duelen. Son personas o momentos que: o no volverán o yo no volveré a sentirme igual que cuando esos momentos o personas pertenecían a mi realidad presente. No digo que el pasado no vuelva, de hecho creo que siempre vuelve, digo que yo no seré la misma cuando vuelva. Porque con cada realidad presente que tengo que convertir en realidad pasada (proceso agridulce) cambio yo.
De alguna forma cambio. Porque la vida es cambio y yo cambio con ella.
Pulgas
2824
jueves, 16 de enero de 2014
Que todo pase
Pasa el tiempo y todo cambia. Sin darte cuenta, van pasando cosas a lo largo de tu vida que te transforman. Tu mentalidad cambia, tu cuerpo cambia, el modo de dar y de expresar cariño cambia, cambia tu andar, cambian tus ideas, cambian tus metas, cambias tú.
Pasa el tiempo y lo único de lo que puedes lamentarte es de que el tiempo haya pasado sin ni siquiera darte cuenta. No entiendes a dónde se han escapado todos esos años, en que momento te dejaste de preguntar las cosas más sencillas sin haberlas llegado a comprender jamás. Sí, el tiempo pasa y todo lo que está a tu alrededor está envejeciendo como tú, o por el contrario está naciendo y lo único que sientes hacia eso que nace es lástima. Cuando el tiempo pasa, paras un instante en tu vida a pensar en cuantas aventuras has vivido, con cuantas personas has compartido aunque sea un mínimo instante de tu existencia, puede llegar a darte miedo como el miedo que me da a mí. Piensa en todas las oportunidades que has perdido y piensas mil futuros equidistantes a tu vida que jamás sucederán porque un día escogiste el otro camino, un camino al que podrías llegar a calificar "erróneo".
sábado, 28 de diciembre de 2013
Just
A veces, la gente que te quiere no sabe expresar lo que siente. A veces, las personas son cobardes y tienen miedo. A veces, la gente muere sin decir esa cosa que se moría por decir. A veces, nos entusiasmamos tanto por nada y por algún motivo escondemos esa felicidad. A veces, corremos el riesgo, sólo por el morbo de ser amados y dañados a la par. A veces, preferimos escondernos tras antifaces que elaboramos a lo largo de nuestra vida con gran esfuerzo y con un propósito obvio, no ser malheridos jamás. A veces, las personas nos quieren y a veces eso conlleva la soledad posterior de quien lo ha tenido todo y esa es la más horrible.
Pero a veces, solo a veces, somos capaces de alcanzar la verdadera felicidad. Nunca por un largo tiempo (o al menos nunca nos parece largo el período) pero si buscamos en los ojos correctos, en el café adecuado y con las palabras idóneas podríamos llegar a vislumbrarla. Por eso, y no por otra cosa, es tan complicado ser feliz. Han de concordar cuerpo, cabeza y corazón para adquirir esa ventura. No debemos ser pedantes, ni orgullosos, ni avariciosos, ni malvados, ni reprochadores, ni... bueno, lo mejor es que no seamos nosotros mismos. Qué complicado se puede convertir algo tan simple.
Pulgas
2608
Pero a veces, solo a veces, somos capaces de alcanzar la verdadera felicidad. Nunca por un largo tiempo (o al menos nunca nos parece largo el período) pero si buscamos en los ojos correctos, en el café adecuado y con las palabras idóneas podríamos llegar a vislumbrarla. Por eso, y no por otra cosa, es tan complicado ser feliz. Han de concordar cuerpo, cabeza y corazón para adquirir esa ventura. No debemos ser pedantes, ni orgullosos, ni avariciosos, ni malvados, ni reprochadores, ni... bueno, lo mejor es que no seamos nosotros mismos. Qué complicado se puede convertir algo tan simple.
Pulgas
2608
domingo, 1 de diciembre de 2013
The memory is cruel
Con el paso del tiempo vamos creando nuestra persona a base de experiencias, de datos y de anhelos. Miramos atrás y nos damos cuenta de que sí, se ha cumplido. Aquello que nuestros padres decían, esa frase que nos cansamos de oír se ha cumplido; "cuando crezcas lo entenderás". ¿Y ahora que muchas de las cosas que antes no cuadraban las comprendo, qué? ¿Qué se supone que debo hacer ahora con esto que he aprendido? Las pocas cosas que tengo claras en esta vida no son muy optimistas y no soporto la idea de esperar a entender todas aquellas cosas que aún me quedan suspendidas en la conciencia. He tardado dieciséis años en vislumbrar los mínimos conceptos que tengo de la vida y ahora que los tengo claros veo que no me sirven, que antes era más feliz.
Porque antes no creía que nadie fuera a hacerme daño, entonces aún tenía esperanzas y no solo en la gente si no también en mí misma. Cuando eres pequeña crees que sabes como va esto pero no es cierto hasta que creces no lo entiendes y es entonces cuando le tienes que dar razón a tus padres, aunque te joda.
Y creo que no es bueno ser así pero con mis experiencias, mis datos y mis pocos anhelos no puedo ser de otra forma.
Pulgas
2563
jueves, 7 de noviembre de 2013
Make
Y no sé, es siniestro. ¿Como podemos ser tan infelices siendo tan jovenes? ¿Por qué estamos diseñados para sufrir? Porque estamos diseñados para eso, ¿no? Porque sino es que estamos en mal funcionamiento.
Por favor, que venga alguien a arreglar este destrozo que esto está yendo a un averno sin retorno y no podremos salir jamás. Nuestros engranajes han perdido el lubricante a causa de caladas y ya no hay batería ensoñadora en mi maquinaria interna. Todo dentro de mí ha perdido el hilo de la vida, he dejado de entenderos, de entenderme propiamente y he dejado de intentarlo. Porque he comprendido que vosotros estais tan rotos como yo. Así que, ¿para qué destrozarnos más? Que cada uno sea infeliz por su cuenta y si nos encontramos será hermoso. Que quizás de aquí a un tiempo encontremos a alguien que nos enchufe una dosis revitalizante de ansias.
Puede que encontremos a alguien que esté roto de forma que nuestras roturas encajen a la perfección y entonces sí, eso sí que será bello.
jueves, 3 de octubre de 2013
Plu
Entiendo por qué la gente odia la lluvia. Siempre parece estar molestando, apareciendo en el momento más inadecuado y sin ninguna finalidad concisa. La lluvia es una molesta anomalía.
A nadie en su sano juicio le gusta llegar empapado a casa, con el pelo pingando, la ropa con un horrible olor a húmedo y el frío calándose hasta los huesos. ¿A quien le gusta eso? O estar dando un paseo y no poder sentarte en el banco de siempre o en las escaleras de la plaza. A nadie le gusta tener que adaptarse, y mucho menos tener que adaptarse a algo que no entendemos por que justo tiene que aparecer en el momento en el que estás saliendo a la calle o justo el día en el que tenías que llegar perfecta a esa cita. La lluvia siempre está incordiando.
Y está incordiando por que es más fácil quejarse de ella que adaptarse. Es complicado el hecho de cambiar la forma de ver los días de lluvia. Darse cuenta de que lo que ves a través del cristal de tu ventana cuando está salpicado de gotas no es el mismo paisaje que sin las susodichas gotas. No has parado a pensar que una flor con el rocío es aún mejor, si cabe. Porque no te das cuenta de que un día de lluvia no tienes que sacar instintivamente el paraguas o ir directamente a resguardarte, que también está la opción de seguir andando y mirar hacia arriba y notar como las gotas heladas te despejan la mente y te relaja los músculos, actuando como el mejor exfoliante social.
Porque no hay tiempo de cuestionarse las cosas. Nos las inscriben desde el principio. Lluvia mal, Sol bien. Y así estamos.
A nadie en su sano juicio le gusta llegar empapado a casa, con el pelo pingando, la ropa con un horrible olor a húmedo y el frío calándose hasta los huesos. ¿A quien le gusta eso? O estar dando un paseo y no poder sentarte en el banco de siempre o en las escaleras de la plaza. A nadie le gusta tener que adaptarse, y mucho menos tener que adaptarse a algo que no entendemos por que justo tiene que aparecer en el momento en el que estás saliendo a la calle o justo el día en el que tenías que llegar perfecta a esa cita. La lluvia siempre está incordiando.
Y está incordiando por que es más fácil quejarse de ella que adaptarse. Es complicado el hecho de cambiar la forma de ver los días de lluvia. Darse cuenta de que lo que ves a través del cristal de tu ventana cuando está salpicado de gotas no es el mismo paisaje que sin las susodichas gotas. No has parado a pensar que una flor con el rocío es aún mejor, si cabe. Porque no te das cuenta de que un día de lluvia no tienes que sacar instintivamente el paraguas o ir directamente a resguardarte, que también está la opción de seguir andando y mirar hacia arriba y notar como las gotas heladas te despejan la mente y te relaja los músculos, actuando como el mejor exfoliante social.
Porque no hay tiempo de cuestionarse las cosas. Nos las inscriben desde el principio. Lluvia mal, Sol bien. Y así estamos.
Pulgas
2417
domingo, 18 de agosto de 2013
Pass
Es esa sensación cuando logras algo que has trabajado con sudor y sangre. Es esa sensación de haber llegado a tu destino por tu propio pie, sin ninguna otra viagra que tu propia motivación y cabezonería. Es esa sensación de haber superado tus obstáculos, haber apartado los tojos del camino que pudieran lastimarte.
Porque aprendes que dar patadas a las piedras que te obstruyen el camino solo consigue que las piedras sigan delante de ti, que lo mejor es ignorarlas y seguir, pisarlas y seguir. Porque cuando llegas a tu destino y vives lo que antes te parecía un futuro soñoliento y casi fantástico, demasiado hermoso para alguien como tú, sientes que las piedras, los tojos, las abejas, el sudor y la sangre en verdad no importan porque simplemente ya no están. Se quedaron en alguna parte de camino y seguirán sin ti y tú seguirás sin ellos. Podrá haber más caminos, más dolor y más sangre pero te has dado cuenta de que lo único que puede impedirte llegar eres tú mismo.
En tu vida no hay nada más fuerte que tú y es por eso que cada camino es una enseñanza, cada tropiezo una lección y que en la vida no se suspende jamás si te empeñas. Si consigues un apoyo, una motivación, siempre habrá otro camino en el que puedas demostrarte a ti y al mundo que puedes aprobar el duro examen de la vida.
Pulgas
2274
Porque aprendes que dar patadas a las piedras que te obstruyen el camino solo consigue que las piedras sigan delante de ti, que lo mejor es ignorarlas y seguir, pisarlas y seguir. Porque cuando llegas a tu destino y vives lo que antes te parecía un futuro soñoliento y casi fantástico, demasiado hermoso para alguien como tú, sientes que las piedras, los tojos, las abejas, el sudor y la sangre en verdad no importan porque simplemente ya no están. Se quedaron en alguna parte de camino y seguirán sin ti y tú seguirás sin ellos. Podrá haber más caminos, más dolor y más sangre pero te has dado cuenta de que lo único que puede impedirte llegar eres tú mismo.
En tu vida no hay nada más fuerte que tú y es por eso que cada camino es una enseñanza, cada tropiezo una lección y que en la vida no se suspende jamás si te empeñas. Si consigues un apoyo, una motivación, siempre habrá otro camino en el que puedas demostrarte a ti y al mundo que puedes aprobar el duro examen de la vida.
Pulgas
2274
miércoles, 26 de junio de 2013
TONTA
Dejas que la gente entre y salga de tu vida a su antojo. No pones barreras a los que conoces y menos a los que amas. Dejas que todo el mundo decida cuando irse y cuando quedarse, cuando aparecer y cuando desaparecer de nuevo.
Permites que jueguen contigo, que te ilusionen, dejas que te hagan feliz y finges no estar triste. Cuando se van intentas engañarte a ti e intentas engañarlos a todos. A ellos les engañas pero en ti nunca se cuela la mentira. Te hacen daño y sonríes creyendo que estás bien, haciéndote creer que lo estás. Pero después e todos los bochornos, de todas las despedidas que no diste y de todos los reproches que te callaste y guardaste en un profundo y case imperceptible tú, sigues sonriendo. Fingiendo y ocultando tu interés. Porque en el fondo, lo único que quieres es que vuelva. Sí, otra vez. Porque prefieres una vida repleta de altibajos con esa persona que un constante vacío sin ella.
Y llámame tonta porque tal vez lo sea pero aprecia también mi empeño en ser feliz porque en realidad es lo único que busco.
Permites que jueguen contigo, que te ilusionen, dejas que te hagan feliz y finges no estar triste. Cuando se van intentas engañarte a ti e intentas engañarlos a todos. A ellos les engañas pero en ti nunca se cuela la mentira. Te hacen daño y sonríes creyendo que estás bien, haciéndote creer que lo estás. Pero después e todos los bochornos, de todas las despedidas que no diste y de todos los reproches que te callaste y guardaste en un profundo y case imperceptible tú, sigues sonriendo. Fingiendo y ocultando tu interés. Porque en el fondo, lo único que quieres es que vuelva. Sí, otra vez. Porque prefieres una vida repleta de altibajos con esa persona que un constante vacío sin ella.
Y llámame tonta porque tal vez lo sea pero aprecia también mi empeño en ser feliz porque en realidad es lo único que busco.
Pulgas
153
viernes, 24 de mayo de 2013
Reclutamiento idealista.
Debo darle la razón a Dalí. Él en una ocasión dijo que la natura tiene una tristeza consigo porque tiene el tiempo en su contra. Yo creo que los humanos compartimos esta característica.
Por esta frase cabe entender que en un futuro lejano, o no tan lejano, la naturaleza y todo lo que de ella nace se acabará y morirá. El ser humano ha intentado a lo largo de los siglos, durante millones de años e incontables lustros controlar dicha natura. Controlar a la naturaleza, explotarla, comprándola y vendiéndola a nuestro antojo como si alguien nos diera la autoridad, creyéndonos dioses de todo y por lo tanto autoritarios de cualquier cosa que en nuestro planeta habita. Con el paso del tiempo hemos visto morir lo que nos rodea convirtiéndolo en altos rascacielos, hemos visto como los árboles centenarios eran derrumbados para construir autopistas, a lo largo de los años hemos actuado como si de nosotros dependiese todo.
Pero no paramos a pensar que nosotros no tenemos nada que ver en esto. No creamos nada de lo que aquí existe, simplemente hemos transformado todo lo que a nuestro alcance estaba para mejorar nuestras vidas. Lo que realmente me inquieta es, ¿hasta cuando podremos masacrar el lugar que nos da vida? Estamos destrozando lo que nos da de comer, lo que nos matiene y entretiene.
2104
Por esta frase cabe entender que en un futuro lejano, o no tan lejano, la naturaleza y todo lo que de ella nace se acabará y morirá. El ser humano ha intentado a lo largo de los siglos, durante millones de años e incontables lustros controlar dicha natura. Controlar a la naturaleza, explotarla, comprándola y vendiéndola a nuestro antojo como si alguien nos diera la autoridad, creyéndonos dioses de todo y por lo tanto autoritarios de cualquier cosa que en nuestro planeta habita. Con el paso del tiempo hemos visto morir lo que nos rodea convirtiéndolo en altos rascacielos, hemos visto como los árboles centenarios eran derrumbados para construir autopistas, a lo largo de los años hemos actuado como si de nosotros dependiese todo.
Pero no paramos a pensar que nosotros no tenemos nada que ver en esto. No creamos nada de lo que aquí existe, simplemente hemos transformado todo lo que a nuestro alcance estaba para mejorar nuestras vidas. Lo que realmente me inquieta es, ¿hasta cuando podremos masacrar el lugar que nos da vida? Estamos destrozando lo que nos da de comer, lo que nos matiene y entretiene.
Pulgas2104
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)