Había como mínimo ciento setenta y dos papeles tirados en el suelos. Blancos, azules, verdes y amarillos. En los azules solo había ideas difusas, ilusiones que difurcaban en otras y así creaban un insólito 'tal vez'. En los verdes escritos, poemas y diez o menos canciones. Los poemas eran casi todos de corazones rotos pero ninguna canción hablaba de amor. En los papeles amarillos, más pequeños que todos los restantes, había quizás alguna frase corta de algún autor famoso, algunas eran ideas que sólo se anotaban por si en algún momento era necesario recordar que no quedaba leche o que con un libro específico había que tener cuidado porque tras leerlo, podías creer que todo iría bien.
En los papeles blancos estaban boceteadas las ideas que nadie debe olvidar nunca. Trazos de la historia y la filosofía. Había textos de Copérnico, Teresa de Calcuta, Edgar A. Poe, Elvis o Isabel Allende. Todos comenzaban con una duda, una cuestión, una pregunta. El texto seguía de una razonable respuesta y su consiguiente explicación hasta dar paso a un párrafo, habitualmente breve, donde se plasmaba la conclusión pertinente que el autor o autora consideraba necesario expresar en ese momento, tras horas discurriendo el finiquito.
Supongo que alguien pondría los ciento setenta y dos papeles en el suelo para que yo los encontrase. De lo que fuera que quisieran que me diera cuenta, a día de hoy es para mí una incógnita exactamente igual que cuando llegué a mi piso aquel día.
He pasado largas horas imaginando que hubiera pasado si me hubiera detenido más a fondo y me hubiera fijado que a mi izquierda había un papel distinto que pusieron para mí. Puede que la única finalidad del granuja que propició aquel desastre hubiera sido verme histérica ante tal cúmulo de mierda y desorden. He concluido, en la mayor parte de mis horas de imaginación que probablemente solo querían volverme loca haciéndome buscar algo que no había que encontrar.
En cualquier caso, hace para mí casi mil años de aquello, por decirlo de algún modo, y lo que sí puedo afirmar es que he pasado horas y horas imaginando qué hubiera pasado si me hubiera detenido más a fondo en ese caos de papeles de colores que yo misma había escrito.
Pulga
4059
lunes, 23 de noviembre de 2015
lunes, 6 de abril de 2015
Querida Realidad:
"Dieciocho años. Toda la vida por delante. Todo un abanico de posibilidades abierto para ti. Ahora
mismo estás a punto de ser lo que quieres ser. Es el momento
para empezar a llevar tu vida por el camino que siempre has deseado. ¡Joder, son los dieciocho! ¡A vivir!"
mismo estás a punto de ser lo que quieres ser. Es el momento
para empezar a llevar tu vida por el camino que siempre has deseado. ¡Joder, son los dieciocho! ¡A vivir!"
Me seguiré sintiendo igual, o tal vez no. Qué triste es el no tener nada claro justo en el momento en el que tienes que comenzar a aclarar tus ideas. Estar a pocos pasos de la universidad y, por ende, de una carrera a la que dedicaré al menos los próximos cuatro años. ¿Qué ocurrirá si me equivoco? ¿Qué pasa si este no es mi camino? ¿Cuánto puedo
ganar o cuánto voy a perder?
ganar o cuánto voy a perder?
Nadie que responda a estas preguntas, o mejor dicho; todo el mundo quiere responder a mis preguntas. Creen que saben lo que dicen y me contestan de la forma
más emotiva o más sincera que creen que necesito. No necesito que me digan que todo irá bien, de hecho, creeré al primero que me diga lo contrario. Que va a ser difícil. Eso sí que me lo creo.
más emotiva o más sincera que creen que necesito. No necesito que me digan que todo irá bien, de hecho, creeré al primero que me diga lo contrario. Que va a ser difícil. Eso sí que me lo creo.
Las dudas, esas no cesan. Yo que siempre he sido de respuestas, ahora me quedé sin ellas. Y Dios, cuantos cambios he experimentado en este ultimo año. Cuanto se ha desmoronado todo. Es como si llevara una venda en los ojos durante mucho tiempo, durante un tiempo que ahora me parece imposible y cuando me la he quitado todo estaba ya en ruinas. ¿Y quién se atreve a ser fuerte ahora? ¿A quien cojones le queda fuerzas? A mí no. Yo ya no. Sin excusas, sin mentiras. Sólo no.
La vida y sus cambios. Mis cambios y la vida. Las etapas que acaban, los besos que siguen o el adiós que jamás podré decir. La lluvia que me enfrascaba la piel y ahora me moja los zapatos y por ende, los pies. Quizás sea mi modo de ver la lluvia, quizás sea la lluvia y su modo de verme. Puede
que sea que me tomé demasiado tiempo para mí. Debo aprender a controlarlo. Aprender a racionarme. Pero yo soy impulsiva. Que mal me va a ir la vida...
que sea que me tomé demasiado tiempo para mí. Debo aprender a controlarlo. Aprender a racionarme. Pero yo soy impulsiva. Que mal me va a ir la vida...
Pulga
3820
viernes, 2 de enero de 2015
Qué delito cometí contra vosotros naciendo; aunque si nací, ya entiendo qué delito cometí.
Ella había crecido grande en una ciudad enorme. Era distinta frente a todas las demás chicas y yo la veía incluso distinta a cualquier persona que antes hubiera conocido. Ella se llamaba Jessica, o Sofía, quizás Blanca, o Lara, o Paula o tal vez Alba o tal vez no. Ella era muchas personas dentro de su mismo ser y supongo que eso era lo que tanto la enriquecía. Estaba repleta de muchedad por cada esquina de su gran cuerpecito. Supongo que de aquel entonces ella no sabía nada aunque creía saberlo todo. Nunca escucho ninguna advertencia asíque para ella simplemente, no existía la posibilidad de desastre. Sin embargo, que no las escuchara no significaba que no se le aparecieran. Sí aparecían, estaban a su alrededor donde quiera que fuera.
Creo que al principio ella prestaba atención a los avisos, a las amenazas que a su lado incrementaban. Creo que se asustó. Creo que tuvo miedo. Y creo que el miedo le hizo esconder su gran cabecilla en la cama. En una cama que no era la suya, y de esto último estoy seguro.
Quizás fue en la otra cama- la que no era suya y sin embargo le pertenecía- donde empezó a preguntarse todo lo que a su alrededor pasaba. El por qué de todo lo que sucedía, las medidas de las cosas, sus funcionamientos y, aunque, ya antes se había presentado cuestiones, nunca antes las preguntas le habían hecho tanto daño como hasta entonces. Y fue en ese momento en el que ella empezó a soñar, a soñar contra todo pronóstico y sin ningún patrón vigente.
Cuanto más agrandaban las advertencias convertidas en amenazas que daban un resultado de miedo, mas pequeña se hacía ella. Y soñar, como ella lo hacía, como a mí me encantaba, ya no era placentero, ya no era bueno para ella, ya no estaba Bien.
Y así fue como poco a poco, a medida que envejecía, se iba convirtiendo en nada siendo poco a poco más pequeña. Muy poco a poco.
Pulgas
3593
jueves, 13 de noviembre de 2014
1 000 000 años
Deseo ser libre.
¿Por qué es tan difícil ser libre? No entiendo qué cosas son importantes. No se, tengo mis propias prioridades. ¿Tengo que cambiar mis prioridades? Soy una fantasiosa. Creo en lo imposible aunque me de contra el suelo cada poco. Sueño y creo cosas que no son viables excepto para mí.
Estoy loca. Sé que algo no va bien en mi cabeza. ¿Estoy loca o soy un genio? Estoy loca. Solo yo lo veo posible. ¿De dónde nacieron estas ideas? ¿De los libros? Es tan posible... Siempre he sido más inluenciable de lo que me gustaría admitir.
No quiero hacerme frente. No soy tan fuerte. Soy pequeña y así me siento. Hay algo en mi pecho que me oprime, me golpea desde dentro. Me golpea diciendo que quiere salir, volar. A veces creo que son ganas de llorar y otras veces creo que es miedo. Puede que sean ambas cosas. Voy a cumplir dieciocho años y, ¿qué sé de mí? O mejor dicho, ¿qué sé de mí que haya descubierto yo? Creo que no descubriré nada jamás. Creo que seré nada siempre, como he sido nada hasta ahora. Con ganas de rendirme, de hundir mi cabeza en el suelo y no salir en un millón de años.
¿Por qué es tan difícil ser libre? No entiendo qué cosas son importantes. No se, tengo mis propias prioridades. ¿Tengo que cambiar mis prioridades? Soy una fantasiosa. Creo en lo imposible aunque me de contra el suelo cada poco. Sueño y creo cosas que no son viables excepto para mí.
Estoy loca. Sé que algo no va bien en mi cabeza. ¿Estoy loca o soy un genio? Estoy loca. Solo yo lo veo posible. ¿De dónde nacieron estas ideas? ¿De los libros? Es tan posible... Siempre he sido más inluenciable de lo que me gustaría admitir.
No quiero hacerme frente. No soy tan fuerte. Soy pequeña y así me siento. Hay algo en mi pecho que me oprime, me golpea desde dentro. Me golpea diciendo que quiere salir, volar. A veces creo que son ganas de llorar y otras veces creo que es miedo. Puede que sean ambas cosas. Voy a cumplir dieciocho años y, ¿qué sé de mí? O mejor dicho, ¿qué sé de mí que haya descubierto yo? Creo que no descubriré nada jamás. Creo que seré nada siempre, como he sido nada hasta ahora. Con ganas de rendirme, de hundir mi cabeza en el suelo y no salir en un millón de años.
Pulgas
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jueves, 28 de agosto de 2014
Ninguno sabemos de lo que somos capaces
Hace tiempo que siento un pequeño malestar, como cuando te sientas encima de una chaqueta y justo la cremallera te está incordiando en el culo. Es una sensación que trato de explicarme muchas veces.
Hace tiempo que intento entender qué pasa por mi cabeza. A lo que a mi vida personal se refiere, todo está más que menos ordenado. Sin embargo, la sensación que hace un par de meses describí se esfuma poco a poco como cafetero vapor. Y es que estos últimos meses he pensado que algo está mal, algo que va mucho más allá de mí, de mi familia, de mis amigas y amigos, de mi pareja... en resumen, mucho más allá de mí. Solía creer, me guste admitir o no, que lo que te tiene que llegar, te llegará sólo. Sin embargo, de aquí a un tiempo me he dado cuenta de que nada de lo que he conseguido ha sido por el simple hecho de esperarlo. Puedo decir con total seguridad que tengo todo lo que yo me he buscado, bueno y malo.
Hoy, he estado en una charla de un ex-convicto llamado Amadeo. Un hombre de ideología libre y actos nobles. Este hombre, a grandes rasgos, ha luchado por el pueblo cada día de su día a día, y cuando fue encarcelado, siguió luchando con huelgas de hambre de hasta 100 días, movilizaciones e incluso nos contó que en una ocasión llego a coserse la boca como acto de protesta. Fue detenido por atracar bancos junto a una agrupación anarquista. El dinero que recogían iba en parte para la subsistencia de la organización y la otra parte la donaban. Sus actos, en mi opinión, refleja el cambio que una persona puede hacer. He decidido hoy escribir, sin lugar a dudas, por una de las últimas frases que dijo este hombre en su charla y la cual mucho me está haciendo pensar. Cito "Ninguno sabemos de lo que somos capaces". Este hombre consiguió cosas, y sólo es un hombre.
Pulgas
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Hace tiempo que intento entender qué pasa por mi cabeza. A lo que a mi vida personal se refiere, todo está más que menos ordenado. Sin embargo, la sensación que hace un par de meses describí se esfuma poco a poco como cafetero vapor. Y es que estos últimos meses he pensado que algo está mal, algo que va mucho más allá de mí, de mi familia, de mis amigas y amigos, de mi pareja... en resumen, mucho más allá de mí. Solía creer, me guste admitir o no, que lo que te tiene que llegar, te llegará sólo. Sin embargo, de aquí a un tiempo me he dado cuenta de que nada de lo que he conseguido ha sido por el simple hecho de esperarlo. Puedo decir con total seguridad que tengo todo lo que yo me he buscado, bueno y malo.
Hoy, he estado en una charla de un ex-convicto llamado Amadeo. Un hombre de ideología libre y actos nobles. Este hombre, a grandes rasgos, ha luchado por el pueblo cada día de su día a día, y cuando fue encarcelado, siguió luchando con huelgas de hambre de hasta 100 días, movilizaciones e incluso nos contó que en una ocasión llego a coserse la boca como acto de protesta. Fue detenido por atracar bancos junto a una agrupación anarquista. El dinero que recogían iba en parte para la subsistencia de la organización y la otra parte la donaban. Sus actos, en mi opinión, refleja el cambio que una persona puede hacer. He decidido hoy escribir, sin lugar a dudas, por una de las últimas frases que dijo este hombre en su charla y la cual mucho me está haciendo pensar. Cito "Ninguno sabemos de lo que somos capaces". Este hombre consiguió cosas, y sólo es un hombre.
Pulgas
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jueves, 5 de junio de 2014
May b
Es algo así como estar en un contante bienestar contigo misma. La certeza de que eres feliz aunque pueda tener un fin tan próximo como lejano. La sensación de sentirte bien, de estar bien porque no hay nada en tu cabeza, ni en tu conciencia, ni en tu corazón que lo impida sino todo lo contrario. En tu cabeza, en tu conciencia y, sobretodo, en tu corazón toda felicidad está potenciada por algo que sin saber muy bien cómo, ha conseguido entrar en alguna cavidad que dejaste hueca y por algún despiste no tomaste la precaución de cubrir. Sin embargo, y es lo que más te asusta, el no haber cerrado ese despiste no te da miedo, no es algo de lo que te preocupas.
Estoy aprendiendo que el resultado de todo no se hace con cálculos ni horarios, encajar cada cosa en su lugar no siempre es necesario porque, la mayoría de las veces, las cosas encuentran su lugar por si solas. Simplemente dejar que todo fluya es muchas veces la mejor opción para ser feliz.
Estoy en una etapa de mi vida en la que me estoy tomando muy en serio la frase de "Vive como si este día fuera el último de tu vida". ¿Me va mejor así? Bueno, me siento mejor. Los momentos de felicidad parecen tan inmensos que a penas les deja tomar importancia a los problemas.
Espero que dure mucho esta sensación. Este control del caos de mi felicidad. Espero ser feliz mucho más tiempo, sentirme bien tal y como hoy me siento. Siempre he tenido muchísimas razones para dar gracias a muchas personas diferentes. Soy de las que suelen agradecer. Sigo sintiéndome afortunada. Que sea así por largo tiempo. Gracias.
Pulgas
3152
viernes, 11 de abril de 2014
ENERO
Y ahora, lo único que sé y lo único que tengo seguro en mi vida, es que no estoy preparada para nada. Mi vida se basa en una constante adaptación de mí misma en situaciones con mayor o menor grado de dolor psicológico.
No siento estar preparada para nada. No estoy preparada para el amor ni para la muerte. Ni para la inseguridad ensordecedora de la felicidad o para el más apresurado adiós. No estoy preparada para empezar ni para terminar nada. No estoy preparada para la muerte y mucho menos estoy preparada para la vida.
Y me da miedo vivir porque me estoy dando cuenta de que la vida es una constante adaptación. Y puedo adaptarme, estoy diseñada para eso. Y quizás es más positivo de lo que creo, pero a veces me siento una máquina que no es capaz de sentir lo que los demás, que debería sentir mejor. Más dolor, más felicidad. No más cantidad sino más constante. Yo aguanto hasta que llega un momento de felicidad o un momento de ira. Exploto por dentro y me invade una tristeza infinita o me sacio de ilusiones por un amor. Llevo mis sentimientos a extremos durante un corto período. Cortísimo. Y me pregunto como será vivir una etapa en la que todo vaya bien. El otro caso, ya lo he vivido. No hace falta tener superpoderes o ser una maga para desear ser una chica normal. Que tenga unos padres unidos y prósperos que les facilite su vida, y no al revés. Yo me imagino eso como vida normal. Y en verdad, no lo deseo.
Pulgas
2904
No siento estar preparada para nada. No estoy preparada para el amor ni para la muerte. Ni para la inseguridad ensordecedora de la felicidad o para el más apresurado adiós. No estoy preparada para empezar ni para terminar nada. No estoy preparada para la muerte y mucho menos estoy preparada para la vida.
Y me da miedo vivir porque me estoy dando cuenta de que la vida es una constante adaptación. Y puedo adaptarme, estoy diseñada para eso. Y quizás es más positivo de lo que creo, pero a veces me siento una máquina que no es capaz de sentir lo que los demás, que debería sentir mejor. Más dolor, más felicidad. No más cantidad sino más constante. Yo aguanto hasta que llega un momento de felicidad o un momento de ira. Exploto por dentro y me invade una tristeza infinita o me sacio de ilusiones por un amor. Llevo mis sentimientos a extremos durante un corto período. Cortísimo. Y me pregunto como será vivir una etapa en la que todo vaya bien. El otro caso, ya lo he vivido. No hace falta tener superpoderes o ser una maga para desear ser una chica normal. Que tenga unos padres unidos y prósperos que les facilite su vida, y no al revés. Yo me imagino eso como vida normal. Y en verdad, no lo deseo.
Pulgas
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viernes, 28 de febrero de 2014
Cambios
En la realidad de mi mente he decretado dos espacios en mi vida. He tenido que hacerlo porque las ideas se entrelazan y confundo realidades y al final, siempre salgo escaldada. Si bien es cierto que dividiendo mi mundo en dos realidades mi vida no está siendo mejor, por lo menos veo las cosas un poco más nítidas.
He dividido los recuerdos en dos espacios de mi mente que son intrelazables. Unos son los recuerdos del pasado, y el otro son los recuerdos del presente. Es decir, las realidades que ya han terminado y las realidades que estoy viviendo. Las personas que se han ido están en la realidad finalizada, y las personas con las que convivo, al menos en mi mente, están en mi realidad presente. Las personas que están en mi realidad presente no tengo por que verlas todos los días, no tengo por que hablar con ellos frecuentemente, ni si quiera tengo que pensar en ellos, pero están en mi realidad presente porque nuestra relación no ha acabado.
Las personas que pertenecen al pasado, están en el pasado. No las olvido pero no acostumbro a recordarlas porque por lo general, duelen. Son personas o momentos que: o no volverán o yo no volveré a sentirme igual que cuando esos momentos o personas pertenecían a mi realidad presente. No digo que el pasado no vuelva, de hecho creo que siempre vuelve, digo que yo no seré la misma cuando vuelva. Porque con cada realidad presente que tengo que convertir en realidad pasada (proceso agridulce) cambio yo.
De alguna forma cambio. Porque la vida es cambio y yo cambio con ella.
He dividido los recuerdos en dos espacios de mi mente que son intrelazables. Unos son los recuerdos del pasado, y el otro son los recuerdos del presente. Es decir, las realidades que ya han terminado y las realidades que estoy viviendo. Las personas que se han ido están en la realidad finalizada, y las personas con las que convivo, al menos en mi mente, están en mi realidad presente. Las personas que están en mi realidad presente no tengo por que verlas todos los días, no tengo por que hablar con ellos frecuentemente, ni si quiera tengo que pensar en ellos, pero están en mi realidad presente porque nuestra relación no ha acabado.
Las personas que pertenecen al pasado, están en el pasado. No las olvido pero no acostumbro a recordarlas porque por lo general, duelen. Son personas o momentos que: o no volverán o yo no volveré a sentirme igual que cuando esos momentos o personas pertenecían a mi realidad presente. No digo que el pasado no vuelva, de hecho creo que siempre vuelve, digo que yo no seré la misma cuando vuelva. Porque con cada realidad presente que tengo que convertir en realidad pasada (proceso agridulce) cambio yo.
De alguna forma cambio. Porque la vida es cambio y yo cambio con ella.
Pulgas
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jueves, 16 de enero de 2014
Que todo pase
Pasa el tiempo y todo cambia. Sin darte cuenta, van pasando cosas a lo largo de tu vida que te transforman. Tu mentalidad cambia, tu cuerpo cambia, el modo de dar y de expresar cariño cambia, cambia tu andar, cambian tus ideas, cambian tus metas, cambias tú.
Pasa el tiempo y lo único de lo que puedes lamentarte es de que el tiempo haya pasado sin ni siquiera darte cuenta. No entiendes a dónde se han escapado todos esos años, en que momento te dejaste de preguntar las cosas más sencillas sin haberlas llegado a comprender jamás. Sí, el tiempo pasa y todo lo que está a tu alrededor está envejeciendo como tú, o por el contrario está naciendo y lo único que sientes hacia eso que nace es lástima. Cuando el tiempo pasa, paras un instante en tu vida a pensar en cuantas aventuras has vivido, con cuantas personas has compartido aunque sea un mínimo instante de tu existencia, puede llegar a darte miedo como el miedo que me da a mí. Piensa en todas las oportunidades que has perdido y piensas mil futuros equidistantes a tu vida que jamás sucederán porque un día escogiste el otro camino, un camino al que podrías llegar a calificar "erróneo".
sábado, 28 de diciembre de 2013
Just
A veces, la gente que te quiere no sabe expresar lo que siente. A veces, las personas son cobardes y tienen miedo. A veces, la gente muere sin decir esa cosa que se moría por decir. A veces, nos entusiasmamos tanto por nada y por algún motivo escondemos esa felicidad. A veces, corremos el riesgo, sólo por el morbo de ser amados y dañados a la par. A veces, preferimos escondernos tras antifaces que elaboramos a lo largo de nuestra vida con gran esfuerzo y con un propósito obvio, no ser malheridos jamás. A veces, las personas nos quieren y a veces eso conlleva la soledad posterior de quien lo ha tenido todo y esa es la más horrible.
Pero a veces, solo a veces, somos capaces de alcanzar la verdadera felicidad. Nunca por un largo tiempo (o al menos nunca nos parece largo el período) pero si buscamos en los ojos correctos, en el café adecuado y con las palabras idóneas podríamos llegar a vislumbrarla. Por eso, y no por otra cosa, es tan complicado ser feliz. Han de concordar cuerpo, cabeza y corazón para adquirir esa ventura. No debemos ser pedantes, ni orgullosos, ni avariciosos, ni malvados, ni reprochadores, ni... bueno, lo mejor es que no seamos nosotros mismos. Qué complicado se puede convertir algo tan simple.
Pulgas
2608
Pero a veces, solo a veces, somos capaces de alcanzar la verdadera felicidad. Nunca por un largo tiempo (o al menos nunca nos parece largo el período) pero si buscamos en los ojos correctos, en el café adecuado y con las palabras idóneas podríamos llegar a vislumbrarla. Por eso, y no por otra cosa, es tan complicado ser feliz. Han de concordar cuerpo, cabeza y corazón para adquirir esa ventura. No debemos ser pedantes, ni orgullosos, ni avariciosos, ni malvados, ni reprochadores, ni... bueno, lo mejor es que no seamos nosotros mismos. Qué complicado se puede convertir algo tan simple.
Pulgas
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domingo, 1 de diciembre de 2013
The memory is cruel
Con el paso del tiempo vamos creando nuestra persona a base de experiencias, de datos y de anhelos. Miramos atrás y nos damos cuenta de que sí, se ha cumplido. Aquello que nuestros padres decían, esa frase que nos cansamos de oír se ha cumplido; "cuando crezcas lo entenderás". ¿Y ahora que muchas de las cosas que antes no cuadraban las comprendo, qué? ¿Qué se supone que debo hacer ahora con esto que he aprendido? Las pocas cosas que tengo claras en esta vida no son muy optimistas y no soporto la idea de esperar a entender todas aquellas cosas que aún me quedan suspendidas en la conciencia. He tardado dieciséis años en vislumbrar los mínimos conceptos que tengo de la vida y ahora que los tengo claros veo que no me sirven, que antes era más feliz.
Porque antes no creía que nadie fuera a hacerme daño, entonces aún tenía esperanzas y no solo en la gente si no también en mí misma. Cuando eres pequeña crees que sabes como va esto pero no es cierto hasta que creces no lo entiendes y es entonces cuando le tienes que dar razón a tus padres, aunque te joda.
Y creo que no es bueno ser así pero con mis experiencias, mis datos y mis pocos anhelos no puedo ser de otra forma.
Pulgas
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jueves, 7 de noviembre de 2013
Make
Y no sé, es siniestro. ¿Como podemos ser tan infelices siendo tan jovenes? ¿Por qué estamos diseñados para sufrir? Porque estamos diseñados para eso, ¿no? Porque sino es que estamos en mal funcionamiento.
Por favor, que venga alguien a arreglar este destrozo que esto está yendo a un averno sin retorno y no podremos salir jamás. Nuestros engranajes han perdido el lubricante a causa de caladas y ya no hay batería ensoñadora en mi maquinaria interna. Todo dentro de mí ha perdido el hilo de la vida, he dejado de entenderos, de entenderme propiamente y he dejado de intentarlo. Porque he comprendido que vosotros estais tan rotos como yo. Así que, ¿para qué destrozarnos más? Que cada uno sea infeliz por su cuenta y si nos encontramos será hermoso. Que quizás de aquí a un tiempo encontremos a alguien que nos enchufe una dosis revitalizante de ansias.
Puede que encontremos a alguien que esté roto de forma que nuestras roturas encajen a la perfección y entonces sí, eso sí que será bello.
jueves, 3 de octubre de 2013
Plu
Entiendo por qué la gente odia la lluvia. Siempre parece estar molestando, apareciendo en el momento más inadecuado y sin ninguna finalidad concisa. La lluvia es una molesta anomalía.
A nadie en su sano juicio le gusta llegar empapado a casa, con el pelo pingando, la ropa con un horrible olor a húmedo y el frío calándose hasta los huesos. ¿A quien le gusta eso? O estar dando un paseo y no poder sentarte en el banco de siempre o en las escaleras de la plaza. A nadie le gusta tener que adaptarse, y mucho menos tener que adaptarse a algo que no entendemos por que justo tiene que aparecer en el momento en el que estás saliendo a la calle o justo el día en el que tenías que llegar perfecta a esa cita. La lluvia siempre está incordiando.
Y está incordiando por que es más fácil quejarse de ella que adaptarse. Es complicado el hecho de cambiar la forma de ver los días de lluvia. Darse cuenta de que lo que ves a través del cristal de tu ventana cuando está salpicado de gotas no es el mismo paisaje que sin las susodichas gotas. No has parado a pensar que una flor con el rocío es aún mejor, si cabe. Porque no te das cuenta de que un día de lluvia no tienes que sacar instintivamente el paraguas o ir directamente a resguardarte, que también está la opción de seguir andando y mirar hacia arriba y notar como las gotas heladas te despejan la mente y te relaja los músculos, actuando como el mejor exfoliante social.
Porque no hay tiempo de cuestionarse las cosas. Nos las inscriben desde el principio. Lluvia mal, Sol bien. Y así estamos.
A nadie en su sano juicio le gusta llegar empapado a casa, con el pelo pingando, la ropa con un horrible olor a húmedo y el frío calándose hasta los huesos. ¿A quien le gusta eso? O estar dando un paseo y no poder sentarte en el banco de siempre o en las escaleras de la plaza. A nadie le gusta tener que adaptarse, y mucho menos tener que adaptarse a algo que no entendemos por que justo tiene que aparecer en el momento en el que estás saliendo a la calle o justo el día en el que tenías que llegar perfecta a esa cita. La lluvia siempre está incordiando.
Y está incordiando por que es más fácil quejarse de ella que adaptarse. Es complicado el hecho de cambiar la forma de ver los días de lluvia. Darse cuenta de que lo que ves a través del cristal de tu ventana cuando está salpicado de gotas no es el mismo paisaje que sin las susodichas gotas. No has parado a pensar que una flor con el rocío es aún mejor, si cabe. Porque no te das cuenta de que un día de lluvia no tienes que sacar instintivamente el paraguas o ir directamente a resguardarte, que también está la opción de seguir andando y mirar hacia arriba y notar como las gotas heladas te despejan la mente y te relaja los músculos, actuando como el mejor exfoliante social.
Porque no hay tiempo de cuestionarse las cosas. Nos las inscriben desde el principio. Lluvia mal, Sol bien. Y así estamos.
Pulgas
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domingo, 18 de agosto de 2013
Pass
Es esa sensación cuando logras algo que has trabajado con sudor y sangre. Es esa sensación de haber llegado a tu destino por tu propio pie, sin ninguna otra viagra que tu propia motivación y cabezonería. Es esa sensación de haber superado tus obstáculos, haber apartado los tojos del camino que pudieran lastimarte.
Porque aprendes que dar patadas a las piedras que te obstruyen el camino solo consigue que las piedras sigan delante de ti, que lo mejor es ignorarlas y seguir, pisarlas y seguir. Porque cuando llegas a tu destino y vives lo que antes te parecía un futuro soñoliento y casi fantástico, demasiado hermoso para alguien como tú, sientes que las piedras, los tojos, las abejas, el sudor y la sangre en verdad no importan porque simplemente ya no están. Se quedaron en alguna parte de camino y seguirán sin ti y tú seguirás sin ellos. Podrá haber más caminos, más dolor y más sangre pero te has dado cuenta de que lo único que puede impedirte llegar eres tú mismo.
En tu vida no hay nada más fuerte que tú y es por eso que cada camino es una enseñanza, cada tropiezo una lección y que en la vida no se suspende jamás si te empeñas. Si consigues un apoyo, una motivación, siempre habrá otro camino en el que puedas demostrarte a ti y al mundo que puedes aprobar el duro examen de la vida.
Pulgas
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Porque aprendes que dar patadas a las piedras que te obstruyen el camino solo consigue que las piedras sigan delante de ti, que lo mejor es ignorarlas y seguir, pisarlas y seguir. Porque cuando llegas a tu destino y vives lo que antes te parecía un futuro soñoliento y casi fantástico, demasiado hermoso para alguien como tú, sientes que las piedras, los tojos, las abejas, el sudor y la sangre en verdad no importan porque simplemente ya no están. Se quedaron en alguna parte de camino y seguirán sin ti y tú seguirás sin ellos. Podrá haber más caminos, más dolor y más sangre pero te has dado cuenta de que lo único que puede impedirte llegar eres tú mismo.
En tu vida no hay nada más fuerte que tú y es por eso que cada camino es una enseñanza, cada tropiezo una lección y que en la vida no se suspende jamás si te empeñas. Si consigues un apoyo, una motivación, siempre habrá otro camino en el que puedas demostrarte a ti y al mundo que puedes aprobar el duro examen de la vida.
Pulgas
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miércoles, 26 de junio de 2013
TONTA
Dejas que la gente entre y salga de tu vida a su antojo. No pones barreras a los que conoces y menos a los que amas. Dejas que todo el mundo decida cuando irse y cuando quedarse, cuando aparecer y cuando desaparecer de nuevo.
Permites que jueguen contigo, que te ilusionen, dejas que te hagan feliz y finges no estar triste. Cuando se van intentas engañarte a ti e intentas engañarlos a todos. A ellos les engañas pero en ti nunca se cuela la mentira. Te hacen daño y sonríes creyendo que estás bien, haciéndote creer que lo estás. Pero después e todos los bochornos, de todas las despedidas que no diste y de todos los reproches que te callaste y guardaste en un profundo y case imperceptible tú, sigues sonriendo. Fingiendo y ocultando tu interés. Porque en el fondo, lo único que quieres es que vuelva. Sí, otra vez. Porque prefieres una vida repleta de altibajos con esa persona que un constante vacío sin ella.
Y llámame tonta porque tal vez lo sea pero aprecia también mi empeño en ser feliz porque en realidad es lo único que busco.
Permites que jueguen contigo, que te ilusionen, dejas que te hagan feliz y finges no estar triste. Cuando se van intentas engañarte a ti e intentas engañarlos a todos. A ellos les engañas pero en ti nunca se cuela la mentira. Te hacen daño y sonríes creyendo que estás bien, haciéndote creer que lo estás. Pero después e todos los bochornos, de todas las despedidas que no diste y de todos los reproches que te callaste y guardaste en un profundo y case imperceptible tú, sigues sonriendo. Fingiendo y ocultando tu interés. Porque en el fondo, lo único que quieres es que vuelva. Sí, otra vez. Porque prefieres una vida repleta de altibajos con esa persona que un constante vacío sin ella.
Y llámame tonta porque tal vez lo sea pero aprecia también mi empeño en ser feliz porque en realidad es lo único que busco.
Pulgas
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viernes, 24 de mayo de 2013
Reclutamiento idealista.
Debo darle la razón a Dalí. Él en una ocasión dijo que la natura tiene una tristeza consigo porque tiene el tiempo en su contra. Yo creo que los humanos compartimos esta característica.
Por esta frase cabe entender que en un futuro lejano, o no tan lejano, la naturaleza y todo lo que de ella nace se acabará y morirá. El ser humano ha intentado a lo largo de los siglos, durante millones de años e incontables lustros controlar dicha natura. Controlar a la naturaleza, explotarla, comprándola y vendiéndola a nuestro antojo como si alguien nos diera la autoridad, creyéndonos dioses de todo y por lo tanto autoritarios de cualquier cosa que en nuestro planeta habita. Con el paso del tiempo hemos visto morir lo que nos rodea convirtiéndolo en altos rascacielos, hemos visto como los árboles centenarios eran derrumbados para construir autopistas, a lo largo de los años hemos actuado como si de nosotros dependiese todo.
Pero no paramos a pensar que nosotros no tenemos nada que ver en esto. No creamos nada de lo que aquí existe, simplemente hemos transformado todo lo que a nuestro alcance estaba para mejorar nuestras vidas. Lo que realmente me inquieta es, ¿hasta cuando podremos masacrar el lugar que nos da vida? Estamos destrozando lo que nos da de comer, lo que nos matiene y entretiene.
2104
Por esta frase cabe entender que en un futuro lejano, o no tan lejano, la naturaleza y todo lo que de ella nace se acabará y morirá. El ser humano ha intentado a lo largo de los siglos, durante millones de años e incontables lustros controlar dicha natura. Controlar a la naturaleza, explotarla, comprándola y vendiéndola a nuestro antojo como si alguien nos diera la autoridad, creyéndonos dioses de todo y por lo tanto autoritarios de cualquier cosa que en nuestro planeta habita. Con el paso del tiempo hemos visto morir lo que nos rodea convirtiéndolo en altos rascacielos, hemos visto como los árboles centenarios eran derrumbados para construir autopistas, a lo largo de los años hemos actuado como si de nosotros dependiese todo.
Pero no paramos a pensar que nosotros no tenemos nada que ver en esto. No creamos nada de lo que aquí existe, simplemente hemos transformado todo lo que a nuestro alcance estaba para mejorar nuestras vidas. Lo que realmente me inquieta es, ¿hasta cuando podremos masacrar el lugar que nos da vida? Estamos destrozando lo que nos da de comer, lo que nos matiene y entretiene.
Pulgas2104
domingo, 21 de abril de 2013
Señora S.
Si algo he aprendido de la vida durante el corto tiempo que llevo en ella es que lo más importante que tienes tú, eres tú.
Puede sonar egoísta y egocéntrico el hecho de decirlo en voz alta y que la gente lo sepa. Para mí no lo es. Durante todo el tiempo en el que me he sentido sola fui mi mayor apoyo. Es tan importante el quererse que si no lo haces no vives, sobrevives. Y todas nos hemos sentido solas en algún momento. Lo de: "sola en medio de un montón de gente" que ahora suena monótona y no piensas en parar a pensar qué es lo que realmente significa. ¿Por qué nos empeñamos en resguardarnos en nosotras mismas aún sabiendo que hay gente a nuestro alrededor? En mi caso, lo hago porque no solo quiero ser fuerte, sino para que todo el mundo sepa que lo soy. He estado sobreviviendo mucho tiempo. Me he enfrentado contra muchos y contra mí misma, he odiado y lo he odiado todo; a Dios, a mi gente, a mí.
Pero si algo me ha enseñado la soledad es a no rendirme, porque incluso cuando no quieres contarle lo que sientes a la gente que está a tu lado y te aferras simplemente a tu pose diaria de antisentimentalismo y prepotencia, cuando haces creer al mundo que no le necesitas, cuando no tienes fuerzas y sientes que el dolor es suficiente, incluso entonces, si tienes paciencia, aparece algo que te da aliento. Una bocanada de aire que sin saberlo te da la vida.
Quédate con eso, vive con esa felicidad mientras viva y vete guardando buenos recuerdos para cuando la soledad vuelva.
Pulgas
1898
Puede sonar egoísta y egocéntrico el hecho de decirlo en voz alta y que la gente lo sepa. Para mí no lo es. Durante todo el tiempo en el que me he sentido sola fui mi mayor apoyo. Es tan importante el quererse que si no lo haces no vives, sobrevives. Y todas nos hemos sentido solas en algún momento. Lo de: "sola en medio de un montón de gente" que ahora suena monótona y no piensas en parar a pensar qué es lo que realmente significa. ¿Por qué nos empeñamos en resguardarnos en nosotras mismas aún sabiendo que hay gente a nuestro alrededor? En mi caso, lo hago porque no solo quiero ser fuerte, sino para que todo el mundo sepa que lo soy. He estado sobreviviendo mucho tiempo. Me he enfrentado contra muchos y contra mí misma, he odiado y lo he odiado todo; a Dios, a mi gente, a mí.
Pero si algo me ha enseñado la soledad es a no rendirme, porque incluso cuando no quieres contarle lo que sientes a la gente que está a tu lado y te aferras simplemente a tu pose diaria de antisentimentalismo y prepotencia, cuando haces creer al mundo que no le necesitas, cuando no tienes fuerzas y sientes que el dolor es suficiente, incluso entonces, si tienes paciencia, aparece algo que te da aliento. Una bocanada de aire que sin saberlo te da la vida.
Quédate con eso, vive con esa felicidad mientras viva y vete guardando buenos recuerdos para cuando la soledad vuelva.
Pulgas
1898
sábado, 6 de abril de 2013
A la orden
Aprender a apreciar la vida es realmente complicado. Cuando crees que sabes como vivir, cuando tienes una monotonía que cumplir y te gusta acatarla aparece algo o alguien que te obliga a cambiar tu vida por completo.
Estipulas normas para tu día a día y las vas llevando durante un cierto tiempo pero llega un momento en el que no sabes qué te ha hecho cambiar y cambias. Te cansas de hacer lo mismo, en el mismo orden, a la misma hora. Añoras el cambio y las emociones de no saber qué va a pasar si escoges otro camino, ese subidón de no tomar las decisiones de siempre, las decisiones que siendo responsable no harías. Y aún a sabiendas de que la decisión que tomas no es la más idónea y que, de seguro, te traerá problemas tomas esa decisión y te sientes viva. Al fin sientes que todo el tiempo esperado ha servido para algo. Sientes que a partir de ahí todo va a ir a mejor, ahora que ya eres valiente por tomar una decisión que ha tornado el destino de tu vida crees que eso es lo que siempre harás. Crees que todo ha cambiado, pero no es así. En un mes, quizás dos te darás cuenta de que esa nueva estupidez solo ha sido un pronto puntual.
¿Quieres cambiar tu vida, tu tedio? Hazlo. Pero hazlo ya. Traza un plan, analízalo, cúmplelo, cambia, se feliz.
Estipulas normas para tu día a día y las vas llevando durante un cierto tiempo pero llega un momento en el que no sabes qué te ha hecho cambiar y cambias. Te cansas de hacer lo mismo, en el mismo orden, a la misma hora. Añoras el cambio y las emociones de no saber qué va a pasar si escoges otro camino, ese subidón de no tomar las decisiones de siempre, las decisiones que siendo responsable no harías. Y aún a sabiendas de que la decisión que tomas no es la más idónea y que, de seguro, te traerá problemas tomas esa decisión y te sientes viva. Al fin sientes que todo el tiempo esperado ha servido para algo. Sientes que a partir de ahí todo va a ir a mejor, ahora que ya eres valiente por tomar una decisión que ha tornado el destino de tu vida crees que eso es lo que siempre harás. Crees que todo ha cambiado, pero no es así. En un mes, quizás dos te darás cuenta de que esa nueva estupidez solo ha sido un pronto puntual.
¿Quieres cambiar tu vida, tu tedio? Hazlo. Pero hazlo ya. Traza un plan, analízalo, cúmplelo, cambia, se feliz.
Pulgas
1864
miércoles, 13 de marzo de 2013
LST
Parece algo normal, pero no lo es. Yo creo que es extraordinario, es incluso prodigioso. Es como un súper poder de gente rara. Pero supongo que no les pasa a todos. Sospecho que es único y primordial encontrar una amistad así.
Que alguien que sabe todo de ti siga queriéndote es fascinante. A veces pienso que no puede ser fácil aguantarme en mis malos momentos, cuando no quiero ver a nadie o cuando no quiero que me atosiguen a preguntas. Ellas no lo hacen. Cuando estoy mal, simplemente están conmigo, sin animarme, sin agobiarme, sólo están a mi lado y es eso, su presencia, lo que me ayuda a seguir. No quiero que me den bocanadas de aliento cuando estoy deprimida y ellas lo saben, pero también saben cuando tienen que salvarme porque me hundo y me salvan sin pedirme permiso porque saben que yo siempre voy a decirles que estoy bien.
Y creo firmemente que la amistad que acaba es que nunca había comenzado, por eso no me da pena nadie de los que dejamos atrás pero, eso sí, quería agradecerles a todos los que un día hicieron lo posible por hundirnos, por hundiros, que gracias a su odio nos hicimos fuertes.
¿Y quién sabe donde estaremos en diez años? Yo con mi caravana, una dedicando su vida al diseño y la otra brincando en la frontera de Moscú. No lo sé pero, ¿sabeis qué? ¡Qué viva la vida, pero juntas y viva la vida por mucho tiempo!
Pulgas
1755
Que alguien que sabe todo de ti siga queriéndote es fascinante. A veces pienso que no puede ser fácil aguantarme en mis malos momentos, cuando no quiero ver a nadie o cuando no quiero que me atosiguen a preguntas. Ellas no lo hacen. Cuando estoy mal, simplemente están conmigo, sin animarme, sin agobiarme, sólo están a mi lado y es eso, su presencia, lo que me ayuda a seguir. No quiero que me den bocanadas de aliento cuando estoy deprimida y ellas lo saben, pero también saben cuando tienen que salvarme porque me hundo y me salvan sin pedirme permiso porque saben que yo siempre voy a decirles que estoy bien.
Y creo firmemente que la amistad que acaba es que nunca había comenzado, por eso no me da pena nadie de los que dejamos atrás pero, eso sí, quería agradecerles a todos los que un día hicieron lo posible por hundirnos, por hundiros, que gracias a su odio nos hicimos fuertes.
¿Y quién sabe donde estaremos en diez años? Yo con mi caravana, una dedicando su vida al diseño y la otra brincando en la frontera de Moscú. No lo sé pero, ¿sabeis qué? ¡Qué viva la vida, pero juntas y viva la vida por mucho tiempo!
Pulgas
1755
domingo, 17 de febrero de 2013
Avox
Me pregunto cómo pude hacer ciertas cosas, por qué dejé ir a ciertas personas, cuándo se me pudo pasar por la cabeza relajarme y dejar que el tiempo pasase. Cuándo comencé a creer que todo vuelve a su lugar llegada la hora. Y recuerdo ese momento en el que me dije que todo saldría bien, ese momento en el que me encerré tanto en mí misma que el resto del mundo se me empezaba a ir de las manos. Dudo en cómo cojones pude aparentar ser la misma, cómo puedo seguir fingiendo. Sé que algo en mí ha cambiado, que está cambiando todavía, puede que incluso me haya vuelto loca. Pero ahora eso ya no importa mucho. En realidad no sé bien lo qué importa y lo que no debería importar. Y yo no lo sé y no quiero preocuparme por eso. Pero, como siempre, mi cerebro alude mis deseos y me preocupo.
Hay momentos en los que me concentro y pienso que es el momento de analizarlo todo, que es hora de hacer un chequeo de mí misma, pero no soy tan valiente porque puede que una pequeñísima e ínfima parte de mí ya lo sepa y no quiera asumir los daños. Y me engaño pensando que todo sigue bien, que esto es un bache, uno muy largo.
Pulgas
1667
Hay momentos en los que me concentro y pienso que es el momento de analizarlo todo, que es hora de hacer un chequeo de mí misma, pero no soy tan valiente porque puede que una pequeñísima e ínfima parte de mí ya lo sepa y no quiera asumir los daños. Y me engaño pensando que todo sigue bien, que esto es un bache, uno muy largo.
Pulgas
1667
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